Miles de personas salieron a las principales avenidas de Rabat, la capital marroquí, para ver con sus propios ojos a sus héroes, que en este día hicieron una caravana por la ciudad en un autobús descapotable.
El recorrido, a lo largo del cual se encendieron las bengalas, se elevaron cánticos y se agitaron las banderas nacionales, arrancó desde el aeropuerto de Rabat-Salé y transcurrió hasta el Palacio Real. Allí, el equipo fue recibido por el rey Mohammed VI, que entregó condecoraciones estatales a los futbolistas. Asimismo, hubo una sesión de fotos en la que el monarca posó junto con los jugadores y sus madres.


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